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Depresión en la tercera edad

¿Qué es la Depresión?
La emoción normal y habitual denominada tristeza pasa a considerarse patológica cuando representa una interferencia en la vida del sujeto, es aquí cuando se habla de depresión, diferenciada de la tristeza en su duración e intensidad.

¿Cuáles son sus síntomas?

Síntomas ANÍMICOS:

  • Tristeza (abatimiento, lloros, pesadumbre e incluso cierta irritabilidad)

Síntomas MOTIVACIONALES y CONDUCTUALES:

  • Apatía, indiferencia, anhedonia.
  • Abandono de estudios, trabajo (dejan de obtener placer por las actividades habituales).
  • Dificultad toma de decisiones incluso en cosas nimias (¿qué ropa me pongo al levantarme?).
  • Retardo psicomotor (como si fueran a cámara lenta; en casos extremos puede llevar a un estupor similar al catatónico).

Síntomas COGNITIVOS:
Estos síntomas son muy importantes pues se les ha considerado la causa de los trastornos depresivos.

  • Tríada Cognitiva (visión negativa del mundo, de la propia persona y del futuro)
  • Autoculpa y pérdida de autoestima.
  •  Desesperanza.
  • Ideas de suicidio: estas ideas se dan en depresión, pero no es exclusivo de este trastorno.
  • Enlentecimiento de la capacidad de pensamiento y en todos los procesos cognitivos.

Síntomas FÍSICOS:
Suelen ser las causas por las que buscan ayuda profesional.

  • Problemas de sueño
  • Cambio de apetito.
  • Disminución actividad y deseo sexual.
  • Fatiga, molestias

Síntomas INTERPERSONALES:

  • Deterioro relaciones interpersonales, relacionado con la pérdida de interés en los demás, lo que se traduce en un aislamiento progresivo.
  • Pérdida de interés por los demás
  • Rechazo.

¿Por qué se produce la depresión en la tercera edad?

Esta etapa conlleva una serie de cambios en la persona que tiene un gran impacto emocional. Al llegar al final del ciclo vital se producen cambios  físicos, psíquicos y sociales que generan vulnerabilidad a desarrollar un trastorno afectivo.

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Causas

  • Mudanza del hogar a un centro de la tercera edad
  • Distanciamiento de hijos o nietos
  • Enfermedades (Trastornos tiroideos, enfermedades cardiovasculares, cáncer, accidentes cerebrovasculares..etc)
  • Conyuge o amigos cercanos que han fallecido recientemente
  • Perdida de la independencia. (A nivel físico: movilidad reducida que hace que necesite ayuda para las actividades diarias de la vida cotidiana o a nivel mental: enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y otras demencias, que suponen un deterioro progresivo de la memoria y otras funciones superiores (Atención, percepción, orientación espacio-temporal…), hacen que la persona se vea obligada a depender de otras personas.

Síntomas de depresión en la tercera edad
La depresión en el anciano puede ser difícil de detectar. Los síntomas comunes vistos anteriormente como tristeza, apatía, falta de energía o problemas de sueño pueden ser interpretados como parte del proceso normal de envejecimiento o debidos a enfermedades físicas. Por eso, resulta importante que ante la presencia de varios síntomas, la persona o la familia se ponga en contacto con un especialista para realizar una evaluación.

Evaluación psicológica de la depresión
Se pueden clasificar en tres grupos principalmente: entrevistas estructuradas (entrevistas que siguen un guía de preguntas con el objetivo de establecer un diagnóstico), escalas de autoobservación (será la propia persona la que describirá sus síntomas) y pruebas de autoinforme (cuestionarios, inventarios y escalas).

Tratamiento 
Los objetivos del tratamiento de la depresión se centran en modificar estos síntomas:

Cognitivos: creencias de tipo irracional (ej: “Estoy en el final de mi vida y ya no sirvo para nada”), atención selectiva sobre los acontecimientos negativos y la autocrítica (“Siempre me pasan cosas malas porque nunca haga nada bien”).

Comportamentales: Pasividad, aislamiento, escasez de situaciones que provoquen gratificación, confrontación deficitaria ante los problemas.

Afectivos: Respuestas emocionales que puedan verse involucradas tales como ansiedad, culpabilidad, vergüenza o ira.

Para modificarlos, lo primero es empezar con la mejora del estado de ánimo y de la actividad.Es importante potenciar emociones positivas (por ejemplo planificar una excursión con su familia a un sitio que le resulte agradable), así como ir introduciendo de manera gradual actividades en la vida cotidiana que a la persona le produzca bienestar.

Una vez conseguido este aumento de actividades, se intenta ir modificando creencias irracionales y pensamientos distorsionados. En contra de lo que se pueda pensar, esto no es una tarea nada fácil por lo que el profesional deberá disponer de formación específica en este tema.

Es muy importante, al detectar los síntomas, acudir al médico lo antes posible. Eso posibilitará, una detección precoz y un tratamiento psicológico y farmacológico que posibilitará una mejora en el pronóstico de la depresión.


BIBLIOGRAFÍA

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Vanesa Domínguez Psicóloga
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